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Solicitamos:
1. El apoyo explícito del GBA a la propuesta del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur.
2. La participación de los países del GBA a la 63ra reunión anual de la CBI con derecho a voto.
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A pesar que la creación de santuarios de ballenas es una parte integral del trabajo de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), algunos países como Japón, Islandia y Noruega se oponen sin ninguna razón a la creación de estas áreas de protección marina. Incluso matan especies protegidas y en peligro en zonas designadas como santuarios por la misma CBI, como es el caso de Japón en el santuario de ballenas del Océano Austral y la matanza de ballenas de aleta.

Actualmente existen dos santuarios de ballenas creados por la CBI. Estos están localizados en el Océano Indico y el Océano Austral respectivamente.

El primero, promovido por el gobierno de las islas Seychelles, fue creado en 1979. El segundo, propuesto por el gobierno de Francia, fue establecido en 1994. Unidos, ambos santuarios abarcan una área de protección de varios millones de kilómetros cuadrados.

Sin embargo han pasado casi veinte años desde la creación del último santuario de ballenas. Nuevas y crecientes amenazas ambientales y sanitarias, a las que se suma una agresiva política de las naciones balleneras para reanudar la caza comercial de ballenas a gran escala en aguas internacionales hacen más necesario que nunca el establecimiento de nuevas áreas de protección para los cetáceos en aguas internacionales.

Desde 2001 Brasil y Argentina han liderado una propuesta para establecer un Santuario de Ballenas en el Atlántico Sur que cuenta con el apoyo de todos los países latinoamericanos que son miembro de la CBI. Este grupo de países es conocido como Grupo Buenos Aires o GBA.

Al menos 54 especies de cetáceos quedarían protegidas en todo el Atlántico Sur de aprobarse esta propuesta durante la reunión anual de la CBI en Panamá el próximo mes de julio. Siete de ellas corresponden a especies de grandes cetáceos que migran desde sus áreas de reproducción más al norte hacia la región antártica y subantártica para alimentarse durante los meses de verano. Por lo tanto, la protección brindada actualmente por el santuario del Océano Austral no resulta suficiente para proteger a estas especies de posibles operaciones balleneras en el futuro.

Adicionalmente todos los avances alcanzados en materia de investigación no letal y turismo de avistaje de cetáceos en América Latina y el Caribe se ven amenazados constantemente por la creciente presión de Japón y otras naciones balleneras para reanudar la ballenería industrial en las aguas de nuestra región. Por lo tanto, la creación del santuario de ballenas del Atlántico Sur es clave para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de actividades científicas y productivas relacionadas al uso no letal de cetáceos en la cuenca del Atlántico Sur.

A pesar que las naciones balleneras argumentan que la creación de santuarios de ballenas carece de fundamentos legales, la propuesta de santuario del Atlántico Sur es totalmente consistente con el derecho internacional. La Convención de las Naciones Unidas (Artículos 64, y 194 de CONVEMAR), la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, Apéndices en subíndice), el Convenio sobre Especies Migratorias (CMS, apéndice I y creación de áreas de protección para especies altamente migratorias), el Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD y Principios Addis Abeba), y hasta la misma CBI (resolucion 2007-3) contienen medidas de protección para los cetáceos y/o reconocen el uso no letal/no-extractivo de la biodiversidad.

A pesar de las sólidas justificaciones científicas, legales y económicas que justifican la creación del santuario de ballenas del Atlántico Sur, tras una década de presentación de la propuesta por parte de Argentina y Brasil, la oposición político ideológica de las naciones balleneras han impedido su creación. En particular, la implementación de una corrupta política de “compra de votos” de Japón en la CBI ha impedido alcanzar los tres cuartos de la votación requerida para la adopción de la propuesta. 

A pesar de los esfuerzos y dinero invertido por el gobierno de Japón para detener la adopción del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur, el apoyo a la propuesta ha incrementado sistemáticamente durante los años que ha sido presentada a votación.

Tras un receso de tres años producto del fracasado proceso de negociación de la CBI - que intentó eliminar la moratoria sobre la caza comercial de ballenas y legitimar la matanza de ballenas en los santuarios de ballenas - Brasil y Argentina volvieron a presentar la propuesta a votación durante la pasada reunión de la CBI (Gran Bretaña, Junio 2011).

Un gran escándalo de corrupción en 2010, a lo que se sumó una grave crisis económica y el triple desastre ocurrido en marzo de 2011 en Japón (terremoto, tsunami y crisis nuclear en Fukushima) resultó en la presencia de un menor número de países asociados a la “compra de votos” de Japón en la CBI. Esto generó una oportunidad histórica para concretar su creación después de una década de presentarse por primera vez la propuesta.

Sin embargo las naciones balleneras, bajo el liderazgo de Japón, sabotearon la reunión con el único propósito de evitar la votación del santuario de ballenas del Atlántico Sur. Como resultado, la votación quedó suspendida hasta la próxima reunión de la CBI en Panamá en 2012, acordándose que el primer punto de la agenda que será abordado por la Comisión (CBI) será la creación del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur.

Gracias a la adopción de una resolución que dificulta los actos de corrupción en la CBI, como la "compra de votos" que implementa el gobierno de Japón, se esperaría que la propuesta pudiese alcanzar finalmente el 75% de los votos necesarios para ser establecido. Sin embargo, el reciente uso de fondos públicos japoneses que originalmente estaban destinados a la reconstrucción de las zonas devastadas por el triple desastre en Japón, con el objetivo de fortalecer su agresiva política ballenera, constituye un llamado de alerta al Grupo Buenos Aires y todas las naciones conservacionistas

Por ello, es clave asegurar la participación con derecho a voto de todos los miembros del Grupo Buenos Aires durante la reunión de la CBI en Panamá con el fin de defender los intereses de América Latina y El Caribe, así como trabajar coordinadamente durante los meses previos a la reunión para implementar estrategias que bloqueen los intentos de las naciones balleneros de sabotear nuevamente la creación de esta importante área de protección para los cetáceos y los intereses de cientos de comunidades y millones de personas de nuestra región que se benefician directa o indirectamente del uso no letal de estos mamíferos marinos.

 



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