Solicitamos:
1. El apoyo explícito del GBA a la propuesta del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur.
2. La participación de los países del GBA a la 63ra reunión anual de la CBI con derecho a voto.
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Desde 2008 algunos miembros de la CBI buscan imponer el consenso como único mecanismo de decisión de la CBI. De esta manera buscan bloquear la aprobación de medidas de conservación, como la creación de santuarios de ballenas, mediante procesos democráticos como el sistema de votación que caracteriza el trabajo de este organismo internacional. La votación constituye un elemento clave de los estatutos de la CBI que permite adoptar medidas ya sea por simple mayoría o con el 75 por ciento de los votos, dependiendo del carácter de la decisión.
Medidas emblemáticas como la moratoria global sobre la caza comercial de ballenas, la creación del Comité de Conservación y el establecimiento de los santuarios de ballenas del Océano Indico y Austral fueron adoptadas por la CBI gracias a votaciones democráticas y transparentes.
A pesar que existen acuerdos internacionales que sólo adoptan medidas mediante el consenso de todos sus miembros, todos ellos se caracterizan por cumplir la función de regular el uso/extracción de un “recurso” explotado de la misma forma por todos sus Estado miembro. Este era el caso de la CBI cuando fue creada en 1947. Todos sus países miembro eran importantes naciones balleneras y se reunían para acordar, entre otros, cuotas de caza anuales. Sin embargo la ballenería industrial probó ser insostenible y la mayoría de las especies de grandes cetáceos fueron llevadas al borde la extinción, por lo que en 1982 la CBI acordó, mediante un proceso de votación, implementar una moratoria global sobre la caza comercial de ballenas que entró en vigencia en 1986 y se mantiene hasta nuestros días.
La moratoria abrió nuevas oportunidades de desarrollo social, científico y económico mediante lo que se conoce como “uso no letal” de cetáceos o avistaje responsable de delfines y ballenas, ya sea para fines científicos o recreacionales. La mayoría de las naciones de la CBI emprendieron exitosamente la actividad y actualmente generan cientos de miles de empleos y más de dos mil millones de dólares al año gracias al avistaje y todas las actividades asociadas a él. Acordemente, la posición de estos países – que hoy conforman la mayoría de los miembros de la CBI - evolucionó y actualmente defienden la mantención de la moratoria, la creación de santuarios y la investigación no letal de cetáceos, entre otras medidas de conservación.
A medida que aumentaba el apoyo al uso no letal de cetáceos en la CBI, el gobierno de Japón inició la implementación de una agresiva y cuestionable política de presión a fin de tomar el control de la organización y así reanudar la caza industrial de ballenas a nivel global, especialmente en el Océano Austral.
Corrupción, manipulación, coerción, compra de votos, violación, propaganda y sabotaje, son sólo algunas de las prácticas que describen la conducta del varios gobiernos japoneses de turno al interior de la Comisión. Si bien Japón ha logrado continuar matando ballenas gracias a este tipo de acciones, la imagen internacional, credibilidad y nivel de confiabilidad del gobierno japonés se ha desplomado abrutamente al interior de la CBI.
Considerando las diferencias de fondo existentes al interior de la CBI sobre el uso de los cetáceos y la cuestionable conducta de Japón, resulta imposible pretender imponer el consenso como único mecanismo de decisión de la CBI.
Las tres naciones balleneras - Islandia, Noruega y Japón - junto a una minoría de países que apoyan incondicionalmente a Japón a cambio de programas de financiamiento pesquero (compra de votos) quedarían con el poder absoluto de bloquear indefinidamente el consenso necesario para adoptar cualquier medida de conservación de cetáceos. Esto resulta más grave si se considera que el gobierno de Japón se ha negado sistemáticamente a adoptar cualquier medida orientada a la conservación efectiva de las poblaciones de ballenas y sólo busca reanudar la caza comercial de ballenas a gran escala en aguas internacionales.
Si queremos evitar que el destino de las ballenas del planeta quede en las manos de una minoría que amenaza los intereses de la gran mayoría de países que se benefician del uso no letal, la votación abierta y transparente, debe seguir siendo el principal mecanismo de decisión de la CBI.
En 2012, es necesario que todos los países del Grupo Buenos Aires asistan y participen con derecho a voto durante la reunión anual de la CBI en Panamá 2012, de manera de defender con más fuerza que nunca los procesos de modernización, participación informada y fortalecimiento democrático al interior de este organismo internacional.